Las consecuencias del cambio de ciclo están siendo especialmente virulentas en el sector de la construcción, que ha tenido por el momento su máximo exponente en la presentación del mayor procedimiento concursal de la historia económica española por la promotora-constructora Martinsa-Fadesa.
Recientemente, la consultora Aguirre-Newman ha publicado un informe-diagnóstico que resulta especialmente revelador de la situación actual del sector. Según éste informe, se espera en 2008 una caída del 19% del total de la actividad constructora con un descenso del 35% en el subsector de edificación, y un crecimiento del 20% en el subsector de la obra civil. En cuanto al subsector de la edificación, se consolida el desplome de la construcción residencial (-60%), y de la no residencial (-22%), y un menor descenso de la rehabilitación y mantenimiento (-15%).
En conclusión, el mercado residencial ha entrado en una fase de desaceleración, siendo necesario a corto y medio plazo un ajuste gradual de la oferta a la demanda. La continuidad prolongada en el tiempo de exceso de oferta puede provocar caídas en los precios en términos reales. Por el contrario, en el largo plazo, la formación bruta de nuevos hogares, el incremento de los flujos migratorios, unido a una mejora de la renta disponible y la moderación de los precios de la vivienda, apunta a una demanda friccional estable de vivienda en torno a 400.000 viviendas año.
Desde el punto de vista de la financiación, las entidades financieras españolas parecen estar preparadas ante la denominada “Crisis en los mercados de crédito” por tres razones principalmente:
Por consiguiente, las consecuencias directas sobre el mercado inmobiliario se centrarán en la dificultad de financiación de proyectos de mayor riesgo (largo plazo), y el encarecimiento del coste de financiación, que redundará en una sensible caída de la rentabilidad/precio de los proyectos.
En resumen, tras un largo ciclo de crecimiento, el sector ha iniciado un cambio de ciclo con un nuevo enfoque estratégico que obliga a diseñar estrategias corporativas de contención a largo plazo en tres dimensiones:
Así por ejemplo:
Con éste cambio de enfoque estratégico se encuentra un objetivo: adaptarse a un posible cambio de ciclo, generando tamaño, eficiencia en costes y mayor cuota de mercado. El proceso de racionalización de la estructura de la oferta prevé una reducción muy significativa del número de promotores, según algunos expertos, el 75% de los promotores inmobiliarios de España desaparecerá en los próximos años.
Asimismo, es previsible un proceso de consolidación del sector entre compañías de mediana dimensión (no cotizadas), y una disminución gradual de implicación del sector financiero, tanto en términos de financiación (reducción de la oferta de crédito y endurecimiento de las condiciones de financiación), como en términos de presencia accionarial (desinversión de sus participaciones en el sector inmobiliario)