La fabricación y comercialización de áridos reciclados constituye el objetivo básico de la gestión medioambiental de los residuos de construcción y demolición. El porcentaje de reciclaje es el indicador que muestra el nivel de maduración del sector del reciclaje, así como la eficiencia del conjunto del sector de la construcción: recuperar una parte de los recursos naturales no renovables que consume.
Como en cualquier industria, el producto es la clave. Y en la gestión de los residuos de construcción y demolición, el producto estrella es el árido reciclado. En nuestras actividades, la capacidad de producir y comercializar áridos reciclados de calidad significa la diferencia entre un sector competitivo y con futuro, o unas actividades destinadas al fracaso. Sin los áridos reciclados, las actividades de gestión de RCD tienen el riesgo cierto de convertirse en meros agentes de diseminación de la contaminación y, en consecuencia, en partícipes de fraude ambiental.
El reciclaje se ha convertido en una actividad económica normalizada en muchos Estados Miembros de la Unión Europea. Aproximadamente 200 millones de toneladas de áridos reciclados al año se utilizan en la construcción de carreteras (más del 80%), y en otras obras públicas y privadas, y existen más de 500 empresas de reciclaje plenamente consolidadas.
En algunos países, las leyes que prohíben la eliminación de los residuos reciclables han favorecido el crecimiento del reciclaje hasta niveles superiores al 80%.
El marco legal y técnico (sobre requisitos técnicos de los materiales de construcción y regulación de los procesos constructivos y de edificación) son comparables a los existentes en nuestro país. Simplemente una menor preocupación por el medio ambiente y por la eficiencia del sistema económico justifican nuestra presencia en el furgón de cola de la industria del reciclaje de Europa.
Otra característica diferencial con Europa es el rendimiento de las instalaciones de reciclaje. En España no alcanza el 30% de la producción el material reciclado que logra cumplir con los requisitos técnicos necesarios y que puede, por tanto, ser comercializado. El resto termina eufemísticamente como “residuo inerte adecuado” en rellenos y canteras, lo que en realidad no es más que un vertido incontrolado de residuos.
Por lo que, el gran reto del sector es la calidad de los productos reciclados y la creación de redes de comercialización que permitan subsistir y desarrollarse a las empresas competitivas.
El producto reciclado debe cumplir con los siguientes requisitos mínimos para hacer viable la actividad de reciclaje:
El proceso de reciclaje debe ser un proceso completo, que finalice en un producto y que pueda ser controlado para garantizar la calidad del árido reciclado.
Las actividades de reciclaje deben estar sujetas a un sistema de aseguramiento de la calidad apropiado, que garanticen el cumplimiento de las especificaciones a los productos.
Los residuos de construcción y demolición fueron declarados ya en el año 1990 “flujo prioritario de residuo” por la Comisión Europea por razón de la inmensa cantidad que se genera, como por la viabilidad de su reciclaje.
La Comisión Europea trabajó con representantes de todas las organizaciones del sector en la elaboración de una estrategia comunitaria para la gestión sostenible de los residuos de construcción y demolición, donde se ponía de manifiesto la necesidad de influir en el conjunto de la cadena de producción – gestión de los residuos.
Para que se desarrolle el reciclaje deben cumplirse los siguientes requisitos básicos:
Los principios básicos del marco legal medioambiental son:
Las actividades de gestión sostenible de residuos, sujetas a autorización administrativa y control del órgano medioambiental competente, constituyen el agente clave para la internalización de los costes medioambientales en las actividades del sector de la construcción y la garantía para los productores de los residuos de su correcta gestión.